El sistema digestivo de nuestros perros es sensible y puede verse afectado por diversas condiciones que comprometen su bienestar. Una úlcera en perros es una lesión grave que requiere atención veterinaria inmediata, ya que puede causar mucho dolor e incluso poner en riesgo la vida de nuestra mascota si no se trata a tiempo.

A continuación, te explicaremos qué son las úlceras, por qué se forman, cómo puedes reconocerlas y qué pasos debes seguir para ayudar a tu mejor amigo a recuperarse.

¿Qué es una úlcera gastrointestinal canina?

Una úlcera es, en términos sencillos, una llaga o herida profunda que se forma en el revestimiento del estómago (úlcera gástrica) o en la primera parte del intestino delgado (úlcera duodenal). En un sistema digestivo sano, existe una capa de moco que protege estas paredes de los fuertes ácidos estomacales necesarios para la digestión.

Cuando este recubrimiento protector se debilita o se daña, el ácido "quema" el tejido subyacente, formando la úlcera.

Síntomas de alerta de una úlcera en perros

Identificar el problema a tiempo es fundamental. Debido a que las úlceras causan dolor e irritación constantes, tu perro mostrará cambios claros en su salud y comportamiento. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Vómito crónico o con sangre: El vómito puede contener sangre fresca (roja brillante) o sangre parcialmente digerida, la cual tiene un aspecto muy similar a los granos de café molido.

  • Melena (heces oscuras): Las heces del perro pueden volverse de color negro y tener una consistencia alquitranada. Esto ocurre cuando la sangre de la úlcera es digerida y expulsada.

  • Dolor abdominal: El perro puede quejarse al ser levantado, adoptar una postura encorvada (para aliviar la tensión en el abdomen) o mostrarse reacio a moverse.

  • Pérdida de apetito y peso: El dolor al comer hace que rechacen el alimento.

  • Letargo y debilidad: Si la úlcera sangra constantemente, el perro puede desarrollar anemia, lo que provoca palidez en las encías y una profunda falta de energía.

Principales causas de las úlceras estomacales

El desarrollo de una úlcera en perros rara vez ocurre sin un factor desencadenante. Las causas más frecuentes incluyen:

  1. Uso de medicamentos: La causa número uno es la administración de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs, como ibuprofeno, aspirina o carprofeno) o corticosteroides, especialmente sin supervisión veterinaria.

  2. Ingestión de toxinas: El consumo de plantas tóxicas, productos químicos de limpieza o venenos.

  3. Enfermedades subyacentes: Padecimientos graves como insuficiencia renal, enfermedad hepática o la enfermedad de Addison pueden alterar el equilibrio químico del cuerpo y propiciar úlceras.

  4. Estrés severo o trauma: Perros que han sufrido accidentes graves, cirugías mayores o estrés extremo pueden desarrollar úlceras por estrés.

  5. Cuerpos extraños: Tragar objetos afilados (como huesos astillados o plásticos) que rasgan la pared estomacal.

Importante: Nunca mediques a tu perro con protectores gástricos o analgésicos de uso humano sin consultar al veterinario, ya que esto podría empeorar drásticamente la úlcera.

Diagnóstico

Para confirmar la presencia de una úlcera, el veterinario realizará un historial clínico detallado y exámenes de sangre (para revisar si hay anemia). Las radiografías y ecografías ayudan a descartar tumores o cuerpos extraños, pero el método más preciso suele ser una endoscopia, que permite ver la herida directamente a través de una cámara.

Tratamiento para la úlcera canina

El objetivo del tratamiento es curar la herida, detener el sangrado y eliminar la causa subyacente. Esto generalmente incluye:

  • Protectores gástricos: Medicamentos como el sucralfato, que crean una "venda" sobre la úlcera para protegerla del ácido.

  • Supresores de ácido: Fármacos como el omeprazol o la famotidina para reducir la producción de ácido estomacal y permitir que el tejido sane.

  • Terapia de fluidos: Si el perro está deshidratado o anémico por la pérdida de sangre, necesitará sueros intravenosos.

  • Dieta blanda prescrita: Alimentos muy fáciles de digerir y bajos en grasa, administrados en raciones pequeñas y frecuentes.

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